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Un día frío con la brisa del mar encima

Foto del escritor: Jose Enrique Gamarra RuizJose Enrique Gamarra Ruiz

Actualizado: 25 jun 2019



Amanece en Lima un domingo 2 de junio y es hora de partir a Lurín. Salí de mi casa a las 7:05am, un día muy frío en que sabía iba a tener una lucha contra el tiempo. Llegué al paradero y al momento de sacar mi billetera para pagarle al cobrador, me di cuenta de que no tenía mi DNI, tuve que bajarme del carro, correr hacia mi casa, subir corriendo al cuarto piso, sacar mi DNI y volver al paradero. Logré tomar el micro aproximadamente a las 7:35am, una vez arriba, tenía la gran duda de que, si me iban a dejar entrar o no a Campo Mar, ya que, según comentarios, solo tenían accesos medios de prensa y/o familiares de los jugadores.


Era mi primera vez yendo a buscar una nota o una entrevista con algún jugador de la reserva de Universitario o de Universidad Técnica de Cajamarca. El partido estaba estipulado para que inicie a las 10:00am, ya eran las 9:35 y aún no llegaba a Campo Mar, la preocupación empezó a entrar en mí. Llegué al recinto, y en la puerta, habían dos personas de seguridad, me acerqué con toda la buena onda del mundo y con muchos modales a decirles y preguntarles si podía tener acceso a ver el partido, a lo que ellos respondieron “cachosamente” : “Si quieres verlo, date la vuelta por la playa”; los mire y les dije si era una broma o era de verdad, diciéndoles que era un estudiante de periodismo y quería conseguir un par de notas para mi trabajo a lo que nuevamente respondieron: “¿Tienes credencial? ¿Eres de algún canal? ¿Trabajas para alguna radio? Jajajaja”.


No sabía si me estaban tomando el pelo o no, pero faltaban 5 minutos para que empiece el partido y desde fuera, podía apreciar que los equipos ya estaban en la cancha. Les pregunté por última vez si podía ingresar y me dijeron que, si quería, espere a que acabe el juego para esperar a los jugadores en la puerta de la cancha. Solo los miré y les dije: “No olviden cómo empezaron o que hicieron para conseguir este trabajo, y si los trataron mal, no quiere decir que hagan lo mismo con chicos que solo queremos estudiar y salir adelante”, salí de la puerta y me fui caminando por toda la Panamericana hasta buscar una entrada que me lleve a la playa para buscar una entrada por allí y lo conseguí. Corrí por el borde de esa entrada hasta llegar al mar, seguí corriendo y al entrar a Campo Mar, había otro miembro de seguridad y le pedí que por favor me deje pasar porque solo quería ver el partido y, sobre todo, hacer mi trabajo. Empezó a preguntarme que había pasado en la puerta principal, le conté tal cual las cosas y me hizo pasar, me acompañó hasta la cancha muy amablemente y me dijo, “Ojalá te sirva esto y hagas tu trabajo”; solo me quedó agradecerle y sonreír.


Una vez en la cancha, Universitario ganaba por 1 a 0 UTC y empecé a preguntar de quien había sido el gol y me dijeron que había sido de Nelson Cabanillas, quien estaba reemplazando a Paulo de la Cruz, ya que había sido promovido al equipo principal.

Cuando terminó el primer tiempo, todos los periodistas estaban con sus credenciales, y yo estaba con un poco de miedo porque en cualquier momento podía llegar algún encargado y al ver que no tenía una, me saque del terreno. Empezó el segundo tiempo y Universitario salió a asegurar el partido y así fue, consiguió 4 goles más que llegaron de Grados, Maguiña, Osorio y Chávez. Con estos goles, Universitario sentenció el partido y logró un triunfo contundente de 5 a 0 sobre UTC.


Terminado el encuentro, todos se acercaron a la cancha y yo no sabía si hacerlo o no, pero me arriesgué, cuando estaba acercándome, un señor encargado de prensa, me pidió me credencial, lo mire miré y le dije que no tenía, que solo era estudiante y quería hacer mi trabajo, se sonrió y me invitó a retirarme. Mientras estaba saliendo, pude ver al técnico de la U, con quien quería conversar unos segundos, le empecé a gritar: “Juan, Juan, Juan, dame 1 minutos por favor, es para un trabajo”, él escuchó, volteó y me alzó el pulgar diciendo, la próxima sin falta. Con esta respuesta, solo me quedó salir de Campo Mar en busca de un micro para que me lleve de regreso a casa.

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